Días después de anunciarse su salida del Paris Saint-Germain, el héroe que consiguió la Copa del Mundo para Argentina dijo que jugará en la MLS.

Lionel Messi, el jugador que ha cautivado y, en buena medida, dominado el fútbol mundial durante una generación, dijo el miércoles que el próximo destino en su brillante carrera sería Estados Unidos.

En una entrevista con dos medios españoles, Messi confirmó que planea firmar un contrato con el Inter Miami, el equipo de la MLS del que David Beckham es copropietario. Rechazó una oferta para jugar en Arabia Saudita, que le paga por promocionar el turismo en el reino e intenta construir su liga nacional con el fichaje de estrellas internacionales.

“Tomé la decisión de que voy a ir a Miami”, le dijo Messi a Sport y Mundo Deportivo. “Todavía no tengo cerrado 100 por ciento, faltan algunas cosas, pero, bueno, decidimos continuar el camino ahí”.

La MLS reconoció la decisión de Messi al decir en un comunicado: “Esperamos dar la bienvenida a uno de los mejores jugadores de fútbol de todos los tiempos a nuestra liga”, pero señaló que no se había cerrado ningún acuerdo.

Messi, el mejor jugador de 

s

u generación y posiblemente el mejor de todos los tiempos, llegaría a la MSL después de recibir todos los honores imaginables a nivel internacional y de clubes: títulos de liga en España y Francia; cuatro trofeos de la Liga de Campeones con el Barcelona, y, con Argentina, la Copa América y la Copa del Mundo, que levantó en diciembre del año pasado.

Su estatus como el mejor jugador del mundo lo convertía en un posible fichaje muy valioso cuando se le acababa el contrato con su actual empleador, el Paris Saint-Germain. Miami no era ni mucho me

nos su única opción: Messi, de 35 años, rechazó tanto un posible regreso al Barcelona como una oferta monumental, de la que se dice que asciende a 500 millones de dólares, para mudarse a Arabia Saudita, que se ha propuesto atraer este verano al Golfo a una decena de los mejores jugadores del planeta.

De completarse el acuerdo, sería el mayor golpe de efecto de la MLS desde que atrajo a Beckham en 2007, cuando fichó por Los Angeles Galaxy. Aquel acuerdo cambió la percepción sobre la calidad de la liga, y sus ambiciones, en todo el mundo; incorporar a Messi, en todo caso, le daría aún más atención a la liga en la antesala de la Copa del Mundo de 2026, que será organizada por Estados U

nidos, México y Canadá.

Messi admitió en la entrevista que Miami posiblemente no había sido su primera opción. En declaraciones a los dos medios que dedican gran parte de su cobertura al club donde se convirtió en el mejor jugador de su generación, el Barcelona, dejó claro que, en un mundo ideal, habría regresado a Cataluña. “Yo estaba con muchas ganas de volver”, dijo, y había discutido la idea tanto con Xavi Hernández, el entrenador del club, como con Joan Laporta, su presidente.

Sin embargo, en última instancia, la convulsión financiera del Barcelona terminó por forzar la decisión. “Escuché que tenían que vender jugadores o bajar sueldo a jugadores y la verdad es que yo no quería pasar por eso”, dijo, dando a entender que no quería ser responsable de obligar al Barcelona a ajustar su plantilla solo para incorporarlo.

“Quería tomar mi propia decisión pensando en mí, en mi familia”, dijo, y describió que poner distancia con Europa podría ser una oportunidad de “buscar otra cosa también y un poco de tranquilidad”.

Tras 20 años como uno de los mejores jugadores del planeta y siete meses después de liderar a Argentina para conseguir la Copa del Mundo, el único trofeo que se le había escapado hasta entonces, dijo que quería “salir un poco del foco, pensar más en mi familia”.

Eso lo llevó a rechazar la posibilidad de quedarse en París. Messi nunca logró adaptarse del todo en la línea de ataque conformada por sus compañeros superestrella, Neymar y Kylian Mbappé, y su esperada salida del PSG fue confirmada finalmente por el club el sábado, horas antes del último juego de la temporada.

“Me gustaría agradecer al club, a la ciudad de París y su gente por estos dos años”, dijo Messi en un comunicado emitido por el club momentos antes de jugar, y perder, el partido que concluiría sus días con el PSG. “Les deseo lo mejor para el futuro”.

 

El club respondió enviándole sus “cordiales saludos” y agradeciéndole por sus servicios, pero los hinchas del PSG fueron menos sentimentales: abuchearon a Messi en el calentamiento, continuaron haciéndolo durante el partido y siguieron mostrando su disgusto en las celebraciones posteriores por el más reciente campeonato francés del club.

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